LEY 30: PUNTOS DE DISCUSIÓN
Los estudiantes de las universidades públicas, impulsadas por un puñado de ideólogos de izquierda han protestado últimamente por su inconformidad con la legislación respecto a la educación Superior en Colombia. El movimiento se detonó con la reforma a la Ley 30 de 1992, un proyecto impulsado desde el gobierno nacional y que ha generado grandes controversias principalmente debido a que la nueva reforma permitía la existencia de instituciones educativas de economía mixta y además permitía el ánimo de lucro de las instituciones de educación superior.
El gobierno, cediendo a una fuerte presión de los estudiantes, retiró estos componentes, pero los estudiantes no tuvieron suficiente, pues luego comenzaron a exigir educación gratuita y de calidad, siguiendo con sus protestas y exigiendo el retiro total del proyecto, pulso que también ganaron.
Ahora el movimiento se ha “agrandado” y se escuchan voces de un movimiento de carácter internacional que representa un gran reto para los gobiernos involucrados.
A continuación se exponen mis posiciones respecto a los 3 factores fundamentales:
¿Por qué la educación superior no es gratuita?
Es verdad que la educación superior debe ser considerada un derecho y que el Estado se debe dirigir en búsqueda de una sociedad utópica, pero sentándose en la realidad. Existe el problema de las Universidades públicas en Colombia sobre ausencia de recursos…pero…de donde deben venir dichos recursos es un debate interesante. Mi posición es que comprometer al Estado Colombiano a financiar la totalidad de estos recursos puede ser una muy buena idea…hasta que se acabe el presupuesto.En ese momento se presentarían problemas de déficit presupuestal y de calidad al buscar disminuir costos. Creo que se deben llevar recursos de los estudiantes más privilegiados económicamente de forma directa, esto a través de la mejora de la imagen de la universidad pública en términos académicos, de marca y de una imagen corporativa a la par de las mejores universidades del país (obviamente con miras al entorno internacional) que permita poner a la universidad pública como una opción tentadora frente a Universidades como la Javeriana, la Sabana, Eafit, los Andes y tal vez en un futuro, por qué no…Harvard, Toronto, Yale. El punto clave sería atraer más estudiantes de estratos altos que paguen matrículas altas, para subsidiar estudiantes de estratos bajos que paguen aportes apenas simbólicos. Esto permitiría además a combatir la brecha entre la imagen del estudiante de universidad privada y el de la pública.
¿Calidad o excelencia?
Algunos líderes hablan de la obsolescencia del sistema de gestión de calidad y promueven la lucha por una educación de excelencia. Yo opino que la declaración de una educación de excelencia es afirmar que hoy día se puede impartir una educación con unos estándares perfectos, asumiendo inclusive que “no hay nada por mejorar”. El punto es que los estándares de calidad mínimos para los Registros Calificados y la Acreditación de Alta Calidad, son establecidos por el Ministerio de Educación, previa consulta al CESU. Tal vez, si los estudiantes no se sienten cómodos con los actuales estándares de calidad, se podría discutir la facultad de fijar dicho estándares a un organismo similar al CESU, con una amplia participación del Ministerio de Educación y aumentando la representación de los estudiantes y el sector productivo, preservando la representatividad del sector académico. Estos estándares deberían a la vez ser renovados con cierta periodicidad para presionar la mejora de la calidad en la educación.
En este mismo sentido, algunos líderes promulgan que la educación se está impartiendo para servirle al “Sistema”. La verdad es que los mismos estudiantes así lo reclaman, pues las materias que se imparten en otras áreas no necesariamente relacionadas con el estudio realizado, asignaturas que intentan formar seres humanos íntegros, no solamente conocedores de su área del saber, sino también con conocimiento en humanidades, política, filosofía y algunas otras que permiten reflexionar y saber cómo funciona el mundo (emprendimiento, o finanzas como ejemplos) son consideradas “rellenos” y esto ya se trata de un problemas cultural que no se puede atacar solamente desde la educación superior, donde las personas ya están casi desarrolladas. Esto requeriría algunas reformas además en educación primaria y secundaria, para formar seres humanos íntegros que sepan analizar su entorno y aportar con su propio criterio, para reforzar las bases le una sociedad democrática.
¿Universidades con o sin ánimo de lucro y de qué carácter: públicas, mixtas o privadas?
Una ley que permite a la totalidad de las universidades públicas la conversión en sociedades de economía mixta no sería prudente. Pero tampoco se puede negar que la idea puede tener resultados interesantes, especialmente en el ámbito de la investigación, ya que mantener un departamento de I+D propio es bastante costoso para cualquier empresa, por lo que la presencia de departamentos externos, productos de alianzas público-privadas pueden ser soluciones benéficas para ambas partes. En cuanto a la universidad como tal, si es imprudente dar vía libre a todas las universidades para realizar estas reformas, pero puede ser bastante interesante crear nuevas universidades de dicha naturaleza o dar vía libre a ciertas universidades, garantizando la presencia de cierta cantidad de instituciones educativas de carácter netamente público. Pero en este caso, la presencia de los 3 tipos de entidades podría ayudar a dinamizar el mercado en términos de calidad y diversificación.